
“Hay que ser ambiciosos, sino, a qué chingados venimos” hubiera dicho Brian Joseph Burton si uno de los más grandes proyectos de su vida fuese rechazado por una disquera tercermundista y él curiosamente fuera mexicano.
Resulta que este individuo no es más mexicano que el Tio Sam, pero, en verdad, su idea no fue aprovada por uno de los gigantes de la industria musical (EMI), cuyo director tampoco es tercermundista, pero tiene una visión como de a peso devaluado.
A Burton se le hizo una buena idea crear un disco conceptual que pareciera, para todo el que adquiriera el material, una verdadera experiencia similar a ver una peli, de esas de corte indie como de muestra internacional. Burton, a quien le llamaremos a partir de este instante “Danger Mouse”, decidió que, si realmente quería que esto fuera como un filme, invitar a uno de los directores más adorados y menos comprendidos de Hollywood sería una buena idea. Ese director, que hasta le entra a la cantada en dos tracks del proyecto, es nada más y nada menos que David Lynch. Así nomás.
La mente detrás de Twin Peaks (uuuuf!), Mullholland Dr. e Inland Empire (mega uuuuuf!), creó un booklet para este proyecto con más de 100 fotografías medio disturbing tomadas por él que contrastan con el material sonoro. Danger Mouse contactó a un viejo amigo local que también se ha aventado palomazos hasta con Radiohead llamado Mark Linkous, quien con su banda ‘Sparklehorse’, se encargaron de hacer toda la música del viaje que, ya para terminar de encumbar la idea general de la obra, invitarían a Julian Casablancas (The Strokes), Frank Black (no voy a poner de qué banda salió Frank Black, por favor) Iggy Pop, Nina Persson (la güerita de los Cardigans), a todos los Flaming Lips, Jason Little (el de los tremendísimos y no tan reconocidos Grandaddy) y otros tantos más (oh! y David Lynch, por supuesto) para crear un album grandísimo como él sólo.
Lamentablemente, la idea se le presentó a EMI y estos nacos (unos verdaderos nacos y entiéndase por nacos ’seres incultos que demuestran una terrible atracción por el mal gusto’) se metieron en broncas legales con Danger Mouse por querer apañarse la autoría y propiedad de la obra. Es por eso que el disco, probablemente, jamás salga a la venta.
No obstante, el librito con las fotografías de Lynch se vendió como pan caliente en la página oficial del proyecto “Dark Night Of The Soul“, junto con un disco grabable en blanco con la leyenda ‘Use it as you will’ o ‘Si lo desea, límpiese el culo con esto’, pues la música ha estado viajando por distintos portales como Release The Beats con el mero fin de darle luz y vida alterna a los sonidos creados por esta gran comunión de genialidades. Ahora, al parecer, sólo quedan disponibles posters y esos discos en blanco a la venta en el portal que, creo yo, han de estar muy buenaondita y se volverán rete populares en las reuniones hipsters de todo el mundo.
Snobot me preguntó como a qué sonaba este viaje. Le comennté, muy a la ligera, que el Dark Night Of The Soul suena ‘como si los Flaming Lips hubiesen nacido en Inglaterra’, pero esa descripción se queda muy corta (e hiper vaga) a lo que significa esta obra maestra en general. Disfrútenlo al máximo. En nosotros (y me refiero a la enorme cantidad de sitios musicales en la blogósfera) está el mantener este proyecto, y muchos otros más que se han quedado sin apoyo de las disqueras, andando.
Acá la obra maestra (Rapidshare)